LA MÁS LINDA DE LAS NAVIDADES
Aun que pueda sonar un tanto trillado, quiero aclarar que esta no es una de esas típicas historias que suelen ser contadas de boca de los padres o abuelos a los hijos, a los que se les suele tratar de demostrar un sentido un tanto ingenuo de la navidad. ¡NO!, esta no es una de esas historias…
Pocos minutos bastan ya para la media noche del 25 de diciembre y un estruendo, solo perceptible por algunos, estremece una vieja casona a las afueras de lo que comúnmente llamamos ciudad.
Precipitado se despierta y corre hacia la habitación principal de aquel de aquel orfelinato, un niño llamado bael, que pobre y sin dinero no tenía nada más que nombre ya que le habían robado hasta su apellido.
Bael, siempre expectante, corrió al encuentro de tan singular hombre que todos denominaban Noel, mas aquella pobre criatura no se encontró con nada.
La habitación estaba intacta, continuaba hay la leche y galletas que los niños habían conseguido y dejado con tanto esfuerzo, seguía también en aquel lugar un árbol viejo, notoriamente desgastado por los años, pero que aun se conservaba vigoroso como si las ilusiones y cientos de esperanzas de aquellos traviesos lo alimentaran y refugiasen del tiempo.
Agua, si, agua comenzó a brotar de las cegueras piedras que por ojos tenia bael. Aquel pobre joven no entendía el por qué de su actuar, ¿Por qué llorar por lo no conocido? ¿Por qué gastar tiempo en mundanas ilusiones que finalmente envenenan el alma?
Solo dolor era lo que sentía nuevamente aquel inculto en su corazón, que entre pena y rabia lloro, solo lloro.
Bael, Bael ¿Por qué lloras?-susurro una voz extranjera, que de forma conciliadora irrumpió en la habitación casi como un sonar de ángeles.
-¿Quién es?-dijo aquel niño
Soy yo bael- respondió la voz blanquecina, soy Noé a quien tanto esperas y he venido a dejarte el regalo más precioso, el que todo niño como tu desea, pero debes prometer que no se lo contaras a nadie, que serraras tu boca, tus ojos, que te quedaras quieto y que dejaras de oír hasta el más leve zumbido provocado por la más leve cigarra.
Y bael en un impulso ingenuo acepto y le interrogo
- ¿Qué es lo que tanto deseo y vas a darme?
-No seas necio bael, tú lo sabes…
Entonces envuelto por una luz incandescente vio aparecer de entre las ropas de aquel hombre a ambos tal cual como en las fotos, idénticos a aquellos momentos que el tanto atesoraba. Al fin bael podía decir que era feliz, que nuevamente tenía lo que por nacimiento le era suyo, sus padres.
Era ya casi el amanecer de un día que al parecer era muy especial, no solo por ser navidad, sino que también debido a que se cumplían ya 6 años desde aquel día en que bael llego al orfanato.
Las religiosas se levantaron sigilosamente a esconder bajo el árbol los presentes que los niños tanto habían estado esperando, pero algo las interrumpió, bael yacía en el suelo abrazado de tal vez lo más hermoso que puede tener un pesebre, el niño Jesús.
Bael, a diferencia de los demás niños no basaba sus navidades en simples deseos materiales a los que todos de una u otra forma pueden acceder, sino que bael añoraba recuerdos, tenia hambre de experiencias de sensaciones y emociones, bael lo dio todo por lo que para él era lo más importante amar y ser amado.
NICOLAS WUTH
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